VINOS DE APERITIVO.

El vino y sus distintos ejemplares permiten acompañar una comida de principio a fin.
 

¿QUÉ SE CONSIDERA UN APERITIVO?

Un aperitivo es una bebida que se toma antes de las comidas para “abrir el apetito” e incrementar la relajación para disfrutar más y mejor de los platos. Este concepto gira en torno a sabores frescos, que despierten los sentidos, limpien las papilas gustativas y que por nada del mundo empalaguen.

¿CÓMO Y CUÁNDO SE TOMA UN VINO DE APERITIVO?

Un vino es siempre una gran alternativa para beber como aperitivo, sobre todo durante cenas o almuerzos en las que también se disfrutará de esta bebida, para evitar tomar más de un tipo de bebida alcohólica durante la misma situación de consumo.

Ejemplares jóvenes, frescos, ligeros, de cuerpo medio, con notas frutales, sin paso por madera y con buena acidez son probablemente las principales características para elegir un vino de aperitivo.

¿QUÉ VINOS SIRVEN COMO APERITIVOS?

El universo vitivinícola ofrece distintas opciones para dar inicio a una comida. Sin embargo, la elección estará determinada por la ocasión, el momento del día, el gusto personal y si se lo acompañará con algún bocado en particular o se lo beberá solo.

En líneas generales, las opciones más adecuadas están dentro de los siguientes estilos de vinos:

- Vinos blancos jóvenes: Los blancos jóvenes, frescos y directos, sin paso por madera, son grandes aliados de la instancia del aperitivo.

- Vinos rosados: Los rosados secos y frutales, con acidez pronunciada, también son una gran alternativa para dar inicio a una comida.

- Espumantes: Los espumantes con escaso contenido de azúcar, con columnas de burbujas finas y definidas, también son perfectos para “abrir el apetito”.

- Tintos ligeros: Si el almuerzo o cena continuará con vinos tintos, también es posible elegir como aperitivos tintos jóvenes, livianos y de paso ágil, sin demasiadas complejidades.

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