MENDOZA, EL TERROIR IDEAL PARA LA PRODUCCIÓN DE VINOS ORGÁNICOS.

Para entender esta tendencia que comenzó en los años 90 y que ha tenido un gran auge en los últimos tiempos es importante tener algunas consideraciones.
 
 

 

¿QUÉ ES UN VINO ORGÁNICO?

La condición fundamental para que un vino sea orgánico es que el cultivo de los viñedos de las uvas con las que se elaboró no tenga tratamientos con pesticidas, herbicidas, fertilizantes, antibióticos y cualquier otro producto sintético.

¿HAY ALGUNA DIFERENCIA EN EL SABOR DE UN VINO ORGÁNICO Y UN VINO QUE NO LO ES?

Creemos que la viticultura orgánica nos permite expresar mucho mejor las características de cada región y de cada variedad e informar más al consumidor sobre la materia prima, pero quien prueba un vino orgánico no encontrará nada fuera de lo normal sino un producto de gran calidad.

MENDOZA, TIERRA DE OPORTUNIDADES.

Las diferentes regiones de Mendoza ofrecen las condiciones ideales para la producción de vinos orgánicos. La mayoría de los viñedos están ubicados en zonas áridas y desérticas, de clima seco, y de gran luminosidad. Todos estos factores permiten prescindir del uso de productos de síntesis a la hora de preservar la sanidad de los viñedos. Estas regiones están rodeadas de biodiversidad.

En Mendoza, se realizan en general unas tres curaciones anuales sobre los viñedos, de modo preventivo, con azufre y cobre (productos naturales autorizados en prácticas orgánicas), mientras que en otras partes del mundo pueden llegar a doce y con productos químicos.

A los factores naturales se suman los hábitos tradicionales de cultivo natural desarrollados durante años por los productores locales.

Para nuestro equipo enológico elaborar vinos orgánicos es una decisión que exige una filosofía de trabajo y estamos convencidos de que nos permite mostrar vinos más puros, muy expresivos, fieles a la variedad y al lugar.

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