LA EXPRESIÓN DE LOS VALLES CALCHAQUÍES.

A 1750 metros, Cafayate es una de las zonas de la viticultura de mayor altura del mundo. Allí, en un clima extremo, con 300 días de sol por año, muy pocas lluvias y una gran amplitud térmica nacen vinos intensos y muy expresivos. Estas condiciones climáticas permiten una vitivinicultura sustentable, en sintonía con el cuidado del medio ambiente, que produce uvas de una gran calidad y sanidad.
 
 

 

Este terroir único marca el estilo de los vinos con una tipicidad inconfundible. A esta altura extrema, y por la cantidad de días soleados, las uvas generan naturalmente una piel más gruesa, que se traduce en blancos muy aromáticos, como los típicos Torrontés; y tintos de color profundo, gran cuerpo y expresión como los Malbec o Cabernet Sauvignon.

La Torrontés es una de las variedades autóctonas de Argentina, y es la que mejor representa los blancos de origen Calchaquí. Está plantada en distintas zonas de Argentina, pero en ningún lugar se expresa como en Cafayate. Hoy podemos disfrutar de vinos equilibrados, frescos y secos, que combinan con una gran variedad de comidas: desde las clásicas empanadas salteñas hasta sushi, ceviches y ensaladas. Lo mejor es servirlos fríos, a una temperatura de 6 -8 °C, pero no helados, para no apagar su expresión aromática.

La Malbec es sin dudas la variedad que distingue por excelencia a los vinos argentinos en el mundo, y en Cafayate ha encontrado un terruño diferencial. Se destaca su gran cuerpo, pero con una textura aterciopelada por sus taninos dulces. Siempre es recomendable servirlos a una temperatura de 16°/18 °C, ni muy fríos ni a temperatura ambiente.

La Cabernet Sauvignon es la variedad tinta más reconocida, y muchos de los grandes vinos del mundo están compuestos por esta cepa. En Cafayate se expresa de manera única, donde por la altura y la intensa influencia del sol, logra un color rojizo de mucha concentración. Sus compañeros ideales son las carnes grilladas, carnes de sabor intenso como el cabrito, o aves de caza, y quesos duros como el Parmigiano. Lo ideal es servirlos una temperatura de 16/18 °C.

Por estas características los vinos de Cafayate se diferencian de los de otras zonas emblemáticas como Mendoza, San Juan o la Patagonia. Aventurarse para descubrirlos es un viaje de ida que transporta al terroir calchaquí, sus cerros, paisajes y cultura.

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