COLECHO ¿BUENO O MALO?

En esta nota analizamos las diferentes posturas, así como la opinión de los especialistas, para que te informes y saques tus propias conclusiones. Pero antes de evaluar las ventajas y desventajas, empecemos por definir qué es el colecho: se trata de un hábito bastante difundido en todo el mundo, que consiste en que el bebé duerma junto con sus padres en la misma cama.

En los últimos tiempos, distintas figuras de la TV se mostraron partidarias de esta práctica, mientras que otras se manifestaron definitivamente en contra. De más está decir que tanto un bando como el otro tienen algo en común: aman a sus hijos y quieren lo mejor para ellos.

COLECHO SÍ.

En la actualidad, hay una fuerte corriente de opiniones a favor del colecho. Además de asegurar que “no hay cosa más linda que dormir junto al bebé”, los defensores de esta práctica sostienen que el hecho de compartir la cama desde temprana edad favorece el vínculo entre padres e hijos, porque la proximidad ofrece al niño protección y seguridad. Sumado a ello, le adjudican el beneficio de que pueden responder inmediatamente al llanto nocturno y a las demandas de su bebé, ya sean por hambre o por necesidad de contacto, lo que favorece un sueño más relajado.

COLECHO NO.

Tanto la Sociedad Argentina de Pediatría como la Academia Estadounidense de Pediatría desaconsejan el colecho con menores de 2 años por considerarlo inseguro. Las razones son más de una. Primero, porque aumenta la probabilidad de muerte súbita del lactante, en especial si alguno de los padres fuma o toma pastillas para dormir. También, porque no está exento del riesgo de aplastar o sofocar al bebé -sin advertirlo- durante el sueño. Esta es la razón principal por la que los pediatras desaconsejan dormir con el niño, pero no la única. Si el chiquito asocia el hecho de dormirse con la presencia de mamá y papá, tendrá dificultades para conciliar el sueño si ellos no están. Además, no todos los bebés son iguales; de hecho, muchos duermen más tranquilos y sin interferencias en su propia cuna, sobre todo si son muy movedizos. Por último, hay un momento en que, sí o sí, el niño deberá abandonar el lecho materno. Y si se acostumbra a dormir con sus papás, resultará bastante difícil que acepte dormir solo en su cuarto.

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