DECORÁ LA HABITACIÓN DE TU BEBÉ.

Es uno de los momentos más esperados: armar el nido, imaginarlo jugando, durmiendo en un espacio cálido y confortable. Preparar el espacio de un bebé puede ser una de las cosas más emocionantes para hacer mientras se espera su llegada.

 

Los tonos fuertes no son ideales para la primera edad, ya que en un comienzo los bebés ven pocos tonos y que la saturación sea muy fuerte puede estresarlos a la hora de dormir. También hay que evitar la sumatoria de muchos colores primarios y secundarios. Lo mejor es elegir un color o dos como máximo y utilizarlos con blanco, gris o visón muy claro, según la paleta que elijamos.

Texturas: suavidad de algodón.

Las más nobles son las están confeccionadas sobre la base de algodón, lo más suaves posibles. Antes de nacer no sabemos si algún género en particular le causará alergia o marcará su piel irritándola. Otro ítem importante entre las texturas es que no pierdan pelo.

Materiales: buscar la calidez.

Evitar los materiales fríos, como el metal, mármol o vidrio. Si la cuna es de hierro, asegúrense de que el bebé esté contenido por chichoneras o mantas que no le permitan entrar en contacto con ese material, básicamente por una diferencia de temperaturas.

Iluminación: ver, pero no encandilar.

La más indicada es la luz general, que puede provenir desde el cielorraso, y una luz pequeña, puede ser un velador, de muy poca intensidad. Es aconsejable para tener una luz tenue para prender en caso de que el bebé llore por las noches.

Espacios: pensando en mamá.

El lugar para el cambiador también merece que le prestemos atención. Debe estar en una altura cómoda para cambiar a nuestro bebé sin doblar la cintura. Tengan en cuenta que al menos cinco veces por día cómo mínimo, tendrán que cambiarlo, y el período en el que su peso es sólo tres kilos es corto. En pocos días ya estamos levantando 6 u 8 kilos como si nada. Al menos a la hora de cambiarlo, que sea cómodo y saludable para nuestras cinturas.

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