¿TE GUSTARÍA SIMPLIFICAR TU VIDA?

 

Dejar de correr, disfrutar más con menos y aprovechar al máximo las cosas buenas que tenemos a mano. Esta es una guía de reflexión y acción para que tomes las riendas de tu vida, de la mano del bienestar que siempre reporta la simpleza.

A continuación, los puntos destacados sobre los que podemos (y debemos) trabajar:

CASA.

Acomodar cada espacio y prescindir de las cosas innecesarias es el primer paso. ¿De qué manera? Regalando, donando o tirando aquello que ya no tiene sentido en nuestras vidas. También haciendo del hogar un lugar íntimo y sagrado.

TRABAJO.

No seas esclavos de la agenda. Trabajá, de ser posible, de algo que además de reportar dinero genere cierto placer.

Incluí a la familia en la vida laboral haciendo que los chicos puedan participar de alguna manera de la agenda, por dos razones: para hacerlos parte de aquello que hacen sus papás cuando no están con ellos y porque, además, a través de sus participaciones y preguntas infantiles al respecto de las actividades que desarrollan sus padres los ayudan a bajar el nivel de seriedad y estrés del mundo adulto.

SALUD.

Lo ideal es comenzar a incluir más alimentos naturales y menos procesados, a través de preparaciones gustosas y sencillas.

Para mantenernos activos no hacen falta entrenamientos extenuantes ni costosos elementos. Caminar no requiere ningún aparato caro, ni ropa nueva, ni asociarse a clubes y es uno de los mejores ejercicios que pueden practicarse.

Otra recomendación: levantarse una hora antes cada día para dedicarla a algo que no sea trabajo (ni profesional ni doméstico) y hacerla rendir como “tiempo adicional”, disfrutándola en algo que cause bienestar.

Es importante incorporar rituales que le den sentido a nuestra vida. Aquellos que nos hagan sentir bien. Cualquier cosa especial que pueda hacer con regularidad, que le guste y cuyo recuerdo le acompañe por el resto del día.

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